sábado, 5 de noviembre de 2016

lo obvio...

Acabamos de salir del cine.
Hemos estado viendo la última película de Ken Loach "YO, DANIEL BLAKE" y, realmente, la sensación es -como apuntaba la señora mayor que tenía junto a mi butaca- de "desolación". Pero una aflicción estremecedora porque será una de esas películas que en la advertencia final dirá: "cualquier parecido con la realidad es pura analogía". Y así ha sido.

Los protagonistas en la ficción eran como un calco de muchos rostros por conocidos, cercanos, concretos..., hombres, mujeres, niños y niñas cuyas vidas tan bien refleja el film. Historias traspasadas de dolor, rabia, creatividad y rebeldía.
La obviedad fundamental estriba en esa última frase que, leída por su amiga, condensa la tragedia de las personas excluidas y empobrecidas: "Yo Daniel Blake soy una persona y reclamo mis derechos". Por eso esta película (existe una realidad) nos requiere, y con urgencia, a toda la ciudadanía: son malos tiempos estos en los que hay que recordar lo evidente: que somos personas, ni clientes, ni pacientes, ni usuarios, ni beneficiarios...

lunes, 12 de septiembre de 2016

la mirada....

Hay imágenes que muestran la realidad, que sobrecogen de manera irrenunciable. Así como que te “atrapa la realidad”.
Creo que estoy en un punto –no sé muy bien de dónde nace- en el que ir cargando con una maquina de fotos se ha convertido en una especie de adicción. Cuando voy a salir de casa hay tres palpaciones sobre mi cuerpo que se repiten rutinariamente: la cartera, el móvil y la máquina de fotos… Lo apunto y si alguna amiga o algún enemigo logra desentrañar semejante cosa pues que me advierta si estoy en peligro… Gracias.
Pues en esas estaba esta mañana cuando veo aparecer, a lo lejos, al buen vecino del gallinero que se traslada en silla de ruedas. La calle –única- asfaltada del poblado es recorrida por este buen hombre, hacia la parada del autobús, de espaldas a la misma. Está tan impedido que avanzar de espaldas al lugar de llegada se torna más fácil al poder ir empujándose con los pies… Su posibilidad de subsistir depende de la limosna que consiga. Me acerco a él, lo saludo (siempre me incomoda su continuo agradecimiento …) y le pregunto dónde va y, sobre todo teniendo en cuenta que la parada de autobús es la penúltima de la línea donde se deben bajar todos los pasajeros, cómo va?:
-       a pedir, si no, no como”.
Tengo sobre la mesa de mi escritorio un libro que estoy deseando poder leer: Misericordia, caridad y justicia social, de José Ignacio Calleja. A ver si saco ratos… pero esa es otra historia. Pues al releer el titulo sobre la mesa y observar las fotografías en la pantalla del ordenador, no puedo menos que aturullarme de preguntas sobre ambas visiones. Cómo conciliar lo que viven muchas personas a mi alrededor y toda esa literatura –oportuna y agradable- sobre la misericordia. No es cuestión sólo, como el mismo Papa Francisco nos advierte, de hacer de la misma un concepto dogmático, progre o teórico.
Además de la silla, que ya se la proveímos el pasado verano ¿podemos hacer algo más? ¿tengo capacidad de evitarle semejante oficio diario para poder comer?... montones, de verdad, montones de interrogaciones pululan mi cabezota esta tarde.
Miro la foto –refleja su dolor y dificultades- recuerdo su continua sonrisa y agradecimiento… y vuelve a martillearme la misericordia, la caridad y la justicia.


Si alguien se le encuentra por la calle, en el metro donde mendiga, salúdele. No pido que le den dinero, eso queda en su conciencia y posibilidades… simplemente díganle que somos amigos y advertirán esa luminosidad que surge de sus claros ojos y clara mirada. Quizás, en medio de tanta teoría, pronunciamientos y buenos propósitos, acercarnos al otro vulnerable y excluido sea el principio de esa gran revolución que –entre todas- tenemos que poner en marcha para que estas malogradas e injustas situaciones dejen de existir, y quien realmente sea titular el lunes de las portadas de los diarios sea ese abnegado trabajar que, con un respeto admirable, le empuja la silla para que pueda acceder a dicho medio de transporte.

jueves, 1 de septiembre de 2016

mar adentro...

Han pasado tres meses sin escribir absolutamente nada en este blog. Seguramente la pereza y el cansancio se conjuraron para que no lo hiciese. O son, simplemente, excusas o justificaciones. Y no será porque entres meses no me ocurran cosas. Madre mía, es abrir una puerta o una ventana y la vida me asalta, muchas veces, pensando ingenuamente que poseo respuesta y soluciones… Y también es cierto que se me ocurren pequeñas cositas que ir escribiendo pero… me parecen tal nimiedades…
En fin aquí estoy, en este nuevo curso que comienza, con montón de ilusiones y expectativas a ir, colectivamente, construyendo. Es por eso que utilizo una de las muchísimas fotos que realicé este verano maravilloso en un entorno fantástico.
Minas "Victoria"
La vida puede ser bienvenida si, de vez en cuando, vamos vaciando toda la carga de prejuicios, dogmas y certezas con las que, la vida misma, nos va edificando.
De ahí estas vagonetas. Paradoja de lo que señalo. 
El óxido de la vida es necesario -imposición natural- para encarar el presente que nos lleva al futuro. La historia, cargada siempre de vida, nos soporta y alienta.
Por eso el título de la entrada, en estos comienzo, como dijo el Maestro "rema mar adentro...".


jueves, 2 de junio de 2016

Heroicidad….

13 de Mayo. El SAT llega a Madrid
El imaginario social, y la propia historia, han representado habitualmente al apersona heroica como aquella que, tras grande gestas, pasaba a la memoria de la humanidad por sus actuaciones.
Sin embargo, el día a día, muestra cómo hay muchas personas heroicas cuyas gestas cotidianas, seguramente, pasaran desapercibidas para los memoriales de la humanidad. Gestos, en medio incluso de otros grandes gestos, que parecieran no tener ninguna trascendencia. En estos héroes quiero poner el foco.
Un grupo de sindicalistas del SAT llevan pululando por las calles e instituciones publicas de Madrid desde el pasado 13 de Mayo. Un grupo de ellos, el pasado 15,  comenzaron una huelga de hambre hasta que consigan la puesta en libertad del compañero Andrés Bódalo. La información sobre esta persona se encuentra fácilmente en las redes.
Huelga de hambre en Sol
Pero al foco al que antes hacía referencia, lo quiero poner en un persona de ese grupo de apoyo, “no puedo hacer huelga de hambre pues soy mayor y estoy enfermo” me susurraba, cuya misión –autoimpuesta- es mantener limpio, como el jaspe, el espacio público donde estén acampados. Y ahí se le ve continuamente, con su cepillo y recogedor en la puerta del sol, la plaza de Lavapiés y ahora en la de Jacinto Benavente barriendo el entorno. 

Me reconcilia con las grandes luchas, esas revoluciones lideradas por grandes personas que pasan a la historia pero que habitualmente olvidan que son posibles porque hay grandes luchadores, héroes de lo pequeño y cotidiano que las mantiene y las hacen posible desde el cuidado de lo cotidiano. A estos, barredores de la suciedad que dan lustre a los espacios –aunque ellos mismos desaparecidos- es a quienes debemos, siempre, la heroicidad de las causas. Revolucionarios en lo pequeño que propician la gran revolución.

lunes, 25 de abril de 2016

ser bueno...

Los asientos
En la celebración/asamblea de ayer domingo hablamos, reflexionamos y celebramos el amor. El mismo evangelio de Jesús nos dice que eso es lo fundamental en el ser humano y, desde luego, en quienes pretendamos querer ser sus discípulos... Ni siquiera pide adoración a él mismo. Simple y llanamente que nos amemos.
La palabra amor, como tantas, a sido tan desnaturalizada, manipulada y prostituida que algunos bestias llegan al paroxismo del absurdo reclamando "tanto la quise que la maté...". Nada más lejano a la propuesta del Jesús de los evangelios que esa manipulación.
Nos preguntábamos ¿cómo amar?. Y también ahí nos sentimos iluminados: desde los últimos (el servicio como expresión auténtica del amor) y hasta el extremo... (llegó a compartir la última mesa con quien le entregó....). 
Pero en medio surgió el hecho actual del "amor conflictivo". 
Hoy amar es entrar en conflicto con quienes están contra la vida: la hospitalidad (amar) se quiere criminalizar; la acogida a quien salta la valla fronteriza (amar) se pretende complejizar; la oposición (amar) a la retirada ilegal de hijos a familias pobres, como desobediencia; el empeño incansable (amar) porque los pequeños empobrecidos vivan con dignidad, como intervención no profesional; intentar visitar (amar) a presos FIES, es tachado de colaboracionista... y así multitud de contra-amores que tienen sus consecuencias. Por eso hablábamos del "amor conflictivo"...
Y entonces recuerdo esa formidable expresión que acuña Pepe Laguna:  misericordia conflictiva. Y reconocimos que a Jesús no lo condenan y asesinan por "bueno", sino por "conflictivo". Todo una cambio de perspectiva que nos lleva a situarnos de otra manera en la realidad que vivimos.

lunes, 4 de abril de 2016

patología ideológica

“…la murga paranoica sobre la amenaza de los inmigrantes no deja de ser una patología ideológica que dice más de nosotros, los europeos, que de los inmigrantes” advierte, en un largo texto, el filósofo SLAVOJ ŽIŽEK publicado el pasado día 1 por El Mundo.

Hoy 4 de Abril, día que quedará marcado en el calendario de las ignominias de la Humanidad (conocidas, porque de esas el calendario del silencio y olvido está repleto), han comenzado las expulsiones sumarísimas -¡además ilegales!- de personas migrantes que pretenden venir a Europa huyendo del terror y se encuentran con un continente terrorífico que les cierra las puertas, inserta concertinas y expulsa en barcos o aviones.
La crisis no es de “refugiados”. La crisis es de ciudadanos europeos y nuestros principios. Además de en el papel –este aguanta todo- los valores de democracia, humanidad y solidaridad han de impregnar la vida de los ciudadanos y los pueblos que formamos este viejo continente.
Quizás la patología es la expresión más suave que encontramos para referirnos al esfuerzo que hemos de emprender en analizar, averiguar y extirpar –como un mal y agresivo cáncer- las enfermedades que comienzan a asolar nuevamente a Europa. Quizás los virus más inhumanos vuelven a correr por las venas de algunos ciudadanos y a pasearse tranquilamente sobre las moquetas de quienes nos gobiernan y administran.
Me horrorizan esas expresiones grandilocuentes e intimidatorias –cuando se utilizan criminalmente sobre colectivos vulnerables- de invasión, masa… Sobre todo porque estas quizás estén escondiendo la verdadera invasión de inhumanidad que estamos viviendo que nos hace responder como masas irracionales frente a las necesidades de los otros. En este caso de quienes, como efecto huida, huyen de la guerra, el hambre, la muerte y…
Estamos a tiempo de mirar nuestros virus. Esos ébolas malditos de afrenta e infamia que han comenzado a recorrer nuestras ciudades y gobiernos.

jueves, 24 de marzo de 2016

El pueblo y Romero

Tumba en Catedral
Hace ya mese tuve la oportunidad de conocer “un poquito” el Salvador y sus gentes. Y, como consecuencia, las huellas de Romero en esas tierras. Me impresionó sobremanera la huella de este hombre en el pueblo. Un pueblo que lucha –ayer contra la guerra, hoy contra la violencia- y espera la vida con dignidad. Una gentes que, tras haber restañado heridas, no se conforma con el olvido. Tener presente a Oscar Romero es seguir recordando sus palabra, y sobre todo su estilo de vida. El papel lo aguanta todo, y cuando la palabra cae en manos del poder (económico, legislativo, religioso…) deriva inmediatamente en mitos y figuras exógenas a la realidad concreta y cotidiana que se vive.
Mural en la Chacra
Si algo tuvo la vida de Romero fue, precisamente, que su palabra y su comportamiento no eran teorizaciones extrañas a la vida de su pueblo. Al estilo del Evangelio de un tal Jesús, Romero hizo una lectura actualizada de la realidad iluminada por el Evangelio. Como al tal Jesús, le costó la vida. Los teóricos de la fe y la esperanza, a lo más, fueron ninguneados por el poder religioso pero agasajados en ocasiones por los poderes de este mundo.
Taller de Santa María de los Pobres

Sin embargo nos queda el pueblo. Ese que Romero reconoció le había “evangelizado”. En él -en el pueblo- sigue presente, con sus contradicciones y complejidades, todo aquello por lo que Romero murió, todos por los que Jesús entregó su vida y, como hoy recordamos, agachándose les lavó los pies.
Collage en la capilla del hospitalito